Tras el diagnóstico –alergia a alimentos- anafilaxia a las PLV(¿y esto qué es?) , sensibilización al huevo (¿cómo?), evitar ternera (¿porqué?) y todos los frutos secos…no introducir “leche” de soja…darle un hidrolizado (¿hidroqué..?… por no decir nada de la lista de Iggss que eran como marcianitos flotando en mi cabeza… recuerdo al pediatra: señora su hija tiene una Ige muy elevada…una flora intestinal destrozada sin “defensas”…y más y más… Pero no preocuparse a los dos años se va.
Así empezamos… después de un interminable camino de pruebas y un “no saber desesperante” me tocó aprender sin maestro (y todavía estoy en ello), me tocó sentirme muy sola: hoy tiene diarrea y no sé qué ha podido pasar. Este aditivo no sé que es… Y la tos siempre nos acompaña (nos hemos dejado el “ventolin” ) y las urticarias que vienen y van.. Y siempre le pica alguna cosa… ¡Qué miedo probar un alimento nuevo!… ¿Y si no sé utilizar el Adreject?… ¿Y si no sé reconocer cuándo, ni cómo?…¿Y la escuela…? ¿ Y la comida de Navidad en casa de los abuelos? Y la típica pregunta: Ay pobrecita, ¿esto no le pasará nunca?…
Las visitas al especialista: 5 minutos de reloj para salir casi con las mismas dudas que cuando has entrado… Con una nueva alergia y vuelta a empezar… Sintiéndome culpable cuando las analíticas no van bien, ¡se me escapa algo! ¡ se me escapa algo!.
Todavía me siento sola cuando ya no sé qué inventar para que coma…
Casi ocho años y he conseguido junto con mi compañero de viaje y mis niñas acercar a la normalidad todas aquellas palabras sin sentido y toda aquella angustia, hasta nuestra cocina es del todo normal, viviendo sin leche, sin huevos, sin frutos secos…
Así empezamos… después de un interminable camino de pruebas y un “no saber desesperante” me tocó aprender sin maestro (y todavía estoy en ello), me tocó sentirme muy sola: hoy tiene diarrea y no sé qué ha podido pasar. Este aditivo no sé que es… Y la tos siempre nos acompaña (nos hemos dejado el “ventolin” ) y las urticarias que vienen y van.. Y siempre le pica alguna cosa… ¡Qué miedo probar un alimento nuevo!… ¿Y si no sé utilizar el Adreject?… ¿Y si no sé reconocer cuándo, ni cómo?…¿Y la escuela…? ¿ Y la comida de Navidad en casa de los abuelos? Y la típica pregunta: Ay pobrecita, ¿esto no le pasará nunca?…
Las visitas al especialista: 5 minutos de reloj para salir casi con las mismas dudas que cuando has entrado… Con una nueva alergia y vuelta a empezar… Sintiéndome culpable cuando las analíticas no van bien, ¡se me escapa algo! ¡ se me escapa algo!.
Todavía me siento sola cuando ya no sé qué inventar para que coma…
Casi ocho años y he conseguido junto con mi compañero de viaje y mis niñas acercar a la normalidad todas aquellas palabras sin sentido y toda aquella angustia, hasta nuestra cocina es del todo normal, viviendo sin leche, sin huevos, sin frutos secos…
Hace mucho que me rondaba la idea de un blog y hoy me he decidido, tenemos poca información en español los alérgicos a alimentos, o mejor dicho, pocas iniciativas que contribuyan a que mejore nuestra situación, empezando por la industria alimentaria y terminando en el terreno personal…pero esto será otro día.
