IJornada Immunitas Vera alergia a alimentos y làtex

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JORNADA DE IMMUNITAS VERA
ALERGIAS ALIMENTARIAS / LÁTEX
Sábado, 20 de octubre de 2007 10.00 horas
Auditori Dr. Plaza del Hospital Sant Joan de Déu (Esplugues de Llobregat, Barcelona)
Entrada Libre
Coincidiendo con la celebración de nuestro quinto aniversario, hemos creído oportuno organizar una Jornada que trate de una manera amplia los aspectos que más nos afectan a los alérgicos alimentos y/o látex. ¡Os esperamos! PROGRAMA
10.00 horas Presentación de la Jornada.
10.15-11.00 horas “La alergia a alimentos y látex” por la Dra. Ana María Plaza, Hospital Sant Joan de Déu (Barcelona).
11.00-11.30 horas. Turno abierto de palabras.
11.30-12.00 horas. Pausa cafè*
12.00-12.30 horas. “La indicación de los alérgenos en el etiquetado de los alimentos” por la Sra. Victòria Castell, Responsable del Comité Científico
de la Agència Catalana de Seguretat Alimentaría (ACSA) de la Generalitat de Catalunya. 12.30-13.00 horas. Turno abierto de palabras.
Pausa. Comida libre.
16.00-.16.45 hores. “Escolarización del niño alérgico: protocolo del alumno en la escuela”. Sra. Rosa López, psicopedagoga y colaboradora de Immunitas Vera.
16.45-17.15 horas. Turno abierto de palabras.
17.15-17.45 horas. Pausa cafè*
17.45-18.15 horas. “Iniciativas pro-alérgicos alimentos/látex: Gremi de Carnissers Artesans de Girona”. Sr. Ángel Segarra, gerente del Gremio.
18.15-18.30 horas. Turno abierto de palabras.
18.30-18.45 horas. Entrega de los Premios Virtuales 2007 Immunitas Vera (Premio Antihistamínico y Premio Urticaria del año).Durante el acto se ofrecerá un pica-pica con una muestra de comida sin alérgenos mayoritarios, así como la entrega a los socios de la Guia para la escuela, la Guia para el comedor escolar, la Guia para padres y los nuevos listados para dietas de exclusión.

Hay que confirmar la asistencia. Tel.: 977 500 842 ♦ info@immunitasvera.orghttp://www.immunitasvera.org
Podéis descargar el díptico informativo aquí:
http://www.immunitasvera.org/images/upload/Dípticjornada.pdf

El lobo, la abuelita y botitas rojas

La naturaleza nos impone sus condiciones y aunque parece que nadie puede escapar de sus dictados, nos empeñamos en burlarlos buscando permanentemente estrategias para salir adelante incluso en condiciones adversas. Si hace frío construimos casas y fabricamos abrigos, si nos agobia el calor inventamos los helados y las siestas a la sombra.
En ocasiones, la solución no es tan sencilla porque nuestro organismo nos obliga a seguir una dieta estricta: los lobos comen niñas y algunos niños son alérgicos. Pero ¿y si las cosas no fueran siempre tan aburridas?
Ésta es la historia de tres personajes que convierten una jugarreta de la naturaleza en una ocasión para desarrollar la convivencia armoniosa y enriquecedora.

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El lobo, la abuelita y botitas rojas. Para Amama y Maddi, mis heroínas

Autora: Arpil Zorrozua

Había una vez una niña que tenía una abuelita fantástica. Las dos se parecían mucho: tenían una delicada piel de porcelana, ojos azules y pelo rubio, aunque el de la abuelita se había vuelto blanco, un cabello blanco por cada nueva pizca de sabiduría adquirida en la vida.
También tenían en común algo más peculiar, la niña era alérgica al pescado y la abuelita tenía que huir de ácaros y olivos. Por eso se había ido a vivir al bosque, donde los únicos ruidos eran los de los animales que acudían a compartir su pan y a disfrutar de la belleza de las flores que cultivaba.
La niña, en cambio, vivía en la ciudad porque allí trabajaba su madre. Jugaba en el equipo de fútbol de su escuela, y la llamaban botitas rojas porque de ese color eran las botas que usaba para ser la portera.
Le encantaba ir al bosque de visita porque era el paraíso, era la comida y los mimos de la abuelita y compartir con ella la pasión por los animales. También era un placer el paseo hasta allí porque podía chutar todas las piedras del camino, con tanta habilidad que alguna ardilla tenía que esconderse para evitar la involuntaria pedrada.
Un día como tantos, su madre le mandó que llevara unas cosas a la abuelita (a botitas rojas le hacía mucha gracia pensar que la divertida abuelita era la madre de su madre, a veces tan gruñona).
-Llévale este pantalón corto para que te lo arregle, además me ha dicho que te ha preparado tu plato favorito.
La madre no estaba preocupada por los animales peligrosos del bosque, pero le recordó que no debía comer ningún fruto silvestre, por muy apetecible que pareciese…la alergia, ya se sabe.
Y allá fue ella, chutando piedras, mirando volar los pájaros y recogiendo semillas para el jardín del bosque.

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En mitad del camino se encontró con el lobo que, inquieto, se dio cuenta de que no podría comerse a la niña allí, porque todos los animales estaban mirando.

-“Cáspita, pensó, tendré que esperar hasta que esté dentro de su casa.”
-Hola bonita, ten cuidado que parece que va a llover (le dijo para despistar)
-Tranquilo, enseguida llego a casa.
-Adiós…

Cuando se separó de ella cogió un atajo y llego primero a la casa de la abuelita.
-Toc, toc.
-Quien es
-Soy botitas rojas, abuelita.
-Pasa, pasa, estoy en la cocina.
El lobo pasó y de un solo bocado, sin darle tiempo a la abuela de reaccionar, se la comió con el cucharón de servir y todo.
Justo entonces llego la niña y se encontró al lobo tumbado en el suelo y sin poder respirar. Inmediatamente se dio cuenta de lo que pasaba: tenía una reacción alérgica. Buscó en el botiquín de la abuela la medicina que siempre tenía para estos casos y se la dio.
Con los gritos llegó el leñador del pueblo, que con el cuchillo jamonero de la cocina le abrió la tripa y le sacó a la abuela de dentro “el cucharón sin embargo se quedó atascado”.
La abuelita, como todo había sido tan rápido casi no se había dado cuenta de nada. Se levanto, probó el guisó y lo ajustó de sal ; sin parar, cogió una aguja y cosió al lobo con cuidado.
Ya recuperado, llamaron a una ambulancia que llevó al lobo al hospital de los veterinarios. Le hicieron pruebas y cuando supieron lo que ocurría, reunieron al lobo, la abuelita y a botitas rojas. El veterinario -alergólogo les dijo:
-Señor Lobo, es usted alérgico a las abuelitas y a los humanos en general. De ahora en adelante debe eliminarlos ABSOLUTAMENTE de su dieta, no puede ni chuparlos un poquito.
El lobo se llevó un terrible disgusto ¿qué iba a hacer?, ¿qué iba a comer?. Menos mal que la abuelita , con su cabeza tan blanca, encontró la solución.
– Puedes hacerte vegetariano. Yo te prepararé platos ricos.
Y ahora los tres se reúnen para merendar ensaladas de frutas con infusión de regaliz. El lobo está de mejor humor, botitas rojas ha encontrado un compañero para jugar partidos y la abuelita, que cultiva hortalizas junto a las flores, está pensando en publicar sus recetas especiales para lobos inteligentes.
Arpil Zorrozua.

Fundadora de Elikalte, asociación vasca de alergias alimentarias

Cuento publicado en Al·lergia.info, la revista de Immunitas Vera, asociación de alérgicos a alimentos y làtex de Catalunya

Sanidad pone en marcha una campaña para advertir de los riesgos del anisakis

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La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) , del Ministerio de Sanidad y Consumo, ha presentado hoy una campaña informativa para la prevención de enfermedades alimentarias provocadas por anisakis, con motivo del período estival. Para su difusión, la AESAN cuenta con la colaboración de los sectores de la distribución, detallistas y restauración.

Con el lema “Comer pescado es seguro y saludable. El anisakis es muy fácil de evitar”, se han editado 50.000 carteles y 200.000 trípticos que llegarán a los consumidores a través de la distribución comercial, la venta detallista y la restauración.

Fuente: AESAN

Para saber un poco más sobre el anisakis:

Alergia producida por Anisakis simplex. Revista de la Fundación SEAIC

Respuestas del Gobierno Español sobre alergias alimentarias y al látex

pregunta.jpgEl pasado mes de marzo el Senador por la circunscripción de Girona de l’Entesa Catalana de Progrés Miquel Bofill i Abelló. Formuló 15 preguntas escritas al Gobierno relacionadas directamente con las alergias a alimentos y látex.

Podréis leer en su blog las respuestas recibidas.

Reciba desde aquí mi agradecimiento por su labor y el interés mostrado por nuestra problemática, el colectivo alérgico a alimentos y/o látex necesitamos más iniciativas como esta.

Moltes gràcies Senador!

Un niño alérgico a alimentos muere en el comedor escolar

Muere un niño alérgico a alimentos en el comedor escolar, en una escuela de Septèmes-les-Vallons junto a Marsella, Francia. 10 de mayo de 2007
Una noticia que nos llena de tristeza y de impotencia a todos  los que estamos viviendo la alergia a alimentos, me uno desde aquí al dolor y la pena de su familia, mi más sentido pésame para todos ellos.

Lo he leído en AlergikOzeu . Entre otras cosas la autora de este sitio invita a sus lectores a no juzgar severamente las personas presentes en este drama, comparto su opinión, buscar culpables no elimina el riesgo que siempre acompaña a una persona alérgica a alimentos.
Más información aquí: TV5 Monde France 24

La princesa y la alergia


Mi amiga y compañera de trabajo, ilusiones y de otras tantas cosas… escribió un cuento dedicado a mi niña, me deja que lo publique aquí. Así que también retomo este espacio con ilusión … lo había dejado olvidado por esas cosas que tiene la vida…
La princesa y la alergia
Autora: Arpil Zorrozua
Publicado en Al·lèrgia.info, la revista de Immunitas Vera, asociación de alérgicos a alimentos y látex de Catalunya

Para Marina, la princesa-tigre
En un país lejano nació una princesa muy bella. Sus padres, los reyes, estaban tan felices con ella, que organizaron una fiesta maravillosa para celebrarlo: adornos, dulces, regalos…
Invitaron a todos los habitantes del reino, y entre ellos había tres ancianas sabias que tenían fama de curar el espíritu y el cuerpo de la gente. Estas mujeres quisieron regalar a la princesa su don más valioso: una opinión sobre su futuro basada en la observación de sus gestos y su piel.
La primera, viendo que la princesa aguantaba tranquila y sonriente las caricias y carantoñas de todos los súbditos, predijo que sería una mujer tolerante y feliz. Más tarde, la segunda colocó el chupete real sobre la mesa lejos de su alcance para ponerla a prueba. Tras pensarlo, la princesa tiró poco a poco del mantel hasta que consiguió recuperarlo.

-¡ Bien, será capaz de afrontar todos los problemas que le presente la vida!

La tercera sabia, sin embargo, parecía preocupada. La princesa no dejaba de rascarse y tenía algunas zonas de la piel bastante rojas. Se acercó al rey para preguntarle qué comía la niña. La respuesta era sencilla (seguro que todos la sabéis)… la princesa tomaba leche, como cualquier niño del pueblo.

La sabia, con gesto serio hizo venir a la reina y, cuando estaban todos juntos, les dijo:

– Sospecho que a su niña no le sienta bien la leche. Lo he visto en otros casos. Lo mejor será que deje de tomarla, mejorará su salud; más adelante ya veremos qué podemos hacer.

Los padres, que para algo eran los que mandaban en todo el país, se lo tomaron en serio: expulsaron del reino a todos los animales que daban leche (vacas, burras, ovejas, cabras…) y prohibieron la importación de productos lácteos. Todo el reino se quedó sin queso pero la princesa crecía tan bonita y dulce que no protestaba.

Cuando la princesa cumplió dos años, su madre, que había venido a este país desde uno mucho más lejano sólo para casarse, empezó a sentir una terrible nostalgia y a pasar horas mirando a lo lejos por la ventana. El rey, para animarla, envió a un mensajero para que le trajera los productos más sabrosos de su tierra; sabía que los olores y sabores de su tierra le devolverían la vitalidad.

Cuando llegó el cargamento de viandas, la reina bajó presurosa a la cocina (si, ella que no sabía ni donde estaba), cogió un cuchillo y un salchichón. Era digno de ver: ¡la reina con su traje de gala subiendo la escalera con un salchichón en una mano y un cuchillo en la otra mientras los criados corrían despavoridos en dirección contraria!

Sentada en su trono comenzó a partirlo y Bella (que así llamaban a la princesa) al verla comer con tal placer, le pidió un trozo. Tras comerlo, empezó a quejarse de picores en la boca y empezó a aparecerle alrededor una mancha roja con pequeños bultos blancos.

La reina conservó la sangre fría e hizo llamar a la sabia. Ésta la miró severamente y le preguntó
¿No os dije que no le dierais leche?
No ha entrado leche en el reino. Solo comió este embutido, y es pura carne, lo hacen en mi país.

Pues, o tiene leche o alguien lo ha envenenado y dado que a usted no le ha hecho daño a pesar de que se ha comido casi toda la barra, me inclino por lo primero.

Llamaron al mensajero y le preguntaron:

– Mensajero ¿Qué le da a este producto su sabor característico?
-Es un secreto, majestad, pero os lo diré. Son unos polvos que el veterinario llama proteína de leche.

No puedo deciros las barbaridades que dijo la reina. Debieron oírse hasta en aquel lejano país de la reina.

– Pero cómo es posible que no lo ponga en ningún sitio… Esto no puede quedar así…

Y empezó a recorrer el castillo llamando a gritos a los ministros:

– Acudan rápido, tengo órdenes que darles… no se escondan,…
Y allí mismo dictó una ley por la que los alimentos debían llevar una etiqueta en que tuviera escrito todo lo que contenía. No estuvo contenta hasta que vio que su orden se cumplía y de vez en cuando se acercaba de incógnito al mercado para comprobar que todos los productos estaban perfectamente etiquetados.

Y así, poniendo leyes donde se veían problemas, Bella creció sin volver a sufrir una reacción alérgica.

Pero un día, tendría unos 14 años, discutió con su madre por el vestido que se pondría en un baile (ella quería la falda más corta y un poquito de tacón). Se enfadó de tal manera que se escapó de palacio. Cabalgó tanto que llegó hasta la frontera cuando ya era de noche. Busco refugio en una cabaña donde vivía una pobre mujer que, apiadada de la joven, le ofreció todo lo que tenía: leche de cabra y pan.

Bella nunca había visto aquel brebaje blanco (os acordáis, ¿verdad?) y como no le pareció muy apetitoso, sólo tomó un sorbito por cortesía. Enseguida le picó la lengua, se llenó de manchas, lloraba y se asustó mucho. Sin descansar y olvidando su enfado volvió a palacio. Gracias a Dios, sus padres habían mandado caballeros a buscarla y cuando la encontraron la llevaron a su casa con rapidez.

Allí, la vieja sabia aplicó los remedios que conocía y se recuperó. Cuando despertó pidió ver a sus padres y con angustia en los ojos les preguntó:

– Por favor, ¿qué me pasa? Porque se transforma mi cuerpo y me duele… ¿Alguna bruja me ha echado un maleficio?

Los reyes se miraron a los ojos y descubrieron que habían cometido un error al ocultárselo y habían puesto en riesgo su salud.

Le contaron, por fin, que era alérgica, que cabía la posibilidad de que se curara pero que, por si acaso no lo hacía, debía ser responsable de su propia salud. La enviaron a vivir con la anciana sabia y con ella aprendió lo que era la leche y a distinguirla de otros líquidos que llamaban leche de avena o soja, a leer las etiquetas etc. tanto aprendió que se convirtió en la segunda mujer más lista del reino y Bella fue más feliz pues siempre se tiene más miedo de lo que se ignora

Y con el tiempo llegó el día en Bella quiso buscar un príncipe con quien casarse. Se presentaron en el patio de armas no menos de 1000 caballeros que habían oído hablar de su belleza y su sabiduría. Como aun no había televisión, solo sabían lo que cantaban los poetas que iban de corte en corte pero no quedaron defraudados. Bella se había cuidado tan bien que había crecido con una figura armoniosa y un cutis perfecto.

Cuando estaban todos reunidos en el patio de palacio el heraldo, el señor que toca una trompeta y grita (aun no había micrófonos) los mensajes al público, anunció:

“Señores príncipes.

Solo uno de vosotros será elegido por Bella para compartir su vida, por ello debe demostrar que es capaz de cumplir con todos los requisitos que eso exige. Deberéis pasar tres pruebas:

1º Para demostrar vuestro valor tendréis que vencer a un dragón. “

Todos gritaron satisfechos, porque esa prueba la tenían muy ensayada.

“2º Conquistaréis una fortaleza”

y todos cogieron sus armas, dispuestos a salir corriendo en busca de fortalezas que conquistar.

“Y por último, añadió la princesa, cocinaréis para mí un pastel sin leche.”
Al oír aquello todos los caballeros fueron saliendo del patio del castillo, avergonzados de haber sido vencido en una prueba tan simple. Todos menos uno que había llegado allí sin lanza ni escudo, armado solo de su inteligencia.

La princesa estaba intrigada y le preguntó:

¿Eres alérgico y por eso sabes cocinarlo?

No, princesa, pero desde que me propuse casarme contigo he dedicado mi vida a aprender como podría hacerte feliz.

La princesa se prendó al instante de aquel hombre capaz de solucionar los obstáculos de la vida diaria con amor y lo eligió sin dudar como su marido.

Y fueron felices por siempre jamás, cumpliendo la profecía de la primera anciana cuando anunció que Bella sería capaz de salir victoriosa de todos los retos que la vida le había puesto .

Bizcocho. Sin leche, sin huevo, sin frutos secos

Ingredientes:

  • 300 g de harina
  • 300 ml de leche de soja, de arroz o de avena
  • 10 cucharadas soperas de aceite de oliva
  • la piel de una naranja o un limón, rallada
  • un vaso de azúcar
  • 2 sobres de levadura o sustituir un sobre de levadura por un plátano maduro.
  • Opciones: trocitos de chocolate para la masa o cobertura de mermelada o postre de soja de vainilla para el relleno.

Elaboración:
Mezclar bien (con la batidora) la leche, el azúcar y el aceite hasta conseguir una textura espumosa. Añadir poco a poco la harina, la levadura, la ralladura del limón o naranja, continuar mezclando bien para que no quede harina por deshacer. Mientras preparamos la masa precalentar el horno.
Untar el molde con aceite de oliva o utilizar papel de horno.
Hornear durante 25 o 30 minutos a 180º.
Si optamos por sustituir un sobre de levadura por el plátano, tenemos que batirlo también con el aceite, la leche y el azúcar.
*Si el azúcar no está bien disuelto el bizcocho se desmigaja fácilmente.
Esta base de bizcocho es excelente para cualquier receta de pasteles o magdalenas.
El bizcocho de la foto es el que tiene más éxito en casa…¿será por los trocitos de chocolate?…